SÁBADO 16 DE MAYO DEL AÑO 2020

UN EJEMPLO TANTO DENTRO COMO FUERA DE LA CANCHA

SABATINI: la responsable de constituir un antes y un después en el tenis femenino de nuestro país desde su rutilante aparición

"Gaby" cumple este sábado 50 años. La oruinda en Buenos Aires se convirtió en un emblema del tenis debido a sus memorables actuaciones en los principales courts del planeta, y también por su inagotable carisma, lo que la llevaron al reconocimiento a nivel mundial y a ser una de las personas más queridas en el ambiente de esta disciplina hasta la actualidad. Su logró más importante se produjo en la Final del Abierto de los Estados Unidos de 1990 al vencer a la imbatible Steffi Graff en dos sets y así alcanzar la máxima consagración de su carrera hasta su prematuro y sorpresivo retiro de la actividad profesional en el año 1996, con tan solo 26 años de edad.

 Parece mentira, pero el día de hoy Gabriela Beatriz SABATINI alcanzó el medio siglo de edad. A pesar de ello, su hermosa sonrisa y su aspecto jovial se mantienen vigentes con el correr del tiempo. Dueña de un revés prodigioso, de una belleza cautivadora y de un carisma singular, sus actuaciones marcaron un hito en la historia del tenis, siendo considerada la mejor jugadora argentina de este deporte de todos los tiempos. Llegó a ser la Nro. 3 del ranking mundial de la WTA.

 Nacida el 16 de mayo de 1970 en Buenos Aires, la hija de Osvaldo y de Beatriz siempre mostró un gran interés por el tenis desde muy pequeña. A los seis años tuvo su primera raqueta, de marca Cóndor, esa que utilizó para dar sus primeros pasos en este deporte. Daniel "Palito" Fidalgo, el primer entrenador que tuvo en su carrera, la observó pelotear contra un frontón en River Plate, el club de sus amores, y pudo apreciar que tenía condiciones para que pudiera convertirse en una gran jugadora. Y no se iba a equivocar. Los 27 títulos individuales y los 12 trofeos en dobles que cosechó durante su trayectoria como profesionales así lo demuestran. Una grande con todas las letras.

 A los ocho años, Gabriela ganó su primer torneo internacional, y desde allí no paró de crecer. En 1984, con catorce años recién cumplidos, se quedó con Roland Garros Junior al derrotar en la final a una de las grandes favoritas, la búlgara Katerina Maleeva, en tres tres sets (6-3, 5-7, y 6-3). Al año siguiente, tuvo su "Fiesta de 15" particular: se convirtió en la participante más joven de una semifinal de Grand Slam, y se enfrentó con su "ídola", la multicampeona estadounidense Chris Evert, quien la despachó en sets corridos (6-4 y 6-1) para disputar la final de ese año contra Martina Navratilova.

 Pero el andar de "Gaby" no se detuvo. Su asombrosa y repentina evolución dio sus frutos el 20 de octubre de 1985 conquistó su primer título individual en Tokio, Japón. Tendrían que transcurrir más de trescientos sesenta y cinco días para que Sabatini levantase su segundo trofeo. En esta ocasión, tuvo el privilegio de conseguirlo frente a su gente, imponiéndose en el duelo decisivo sobre la española Arantxa Sánchez-Vicario por un categórico 6-1 y 6-1 en la arcilla del Buenos Aires Lawn Tennis Club. El público argentino fue testigo del nacimiento de una estrella en pleno ascenso.

 Los lauros no tardaron en llegar. Los tres certámenes que obtuvo en el último cuatrimestre de 1987 le valieron el Olimpia de Plata y el Olimpia de Oro, la máxima distinción otorgada a los deportistas de nuestro país por el Círculo de Periodistas Deportivos, merecido reconocimiento para una atleta que aún no había mostrado todo su esplendor.

 En 1988 se iba a poder ver una de las mejores versiones de Gabriela Sabatini. Se quedó con los títulos de Boca Ratón, Roma (el primero de los cuatro que acumuló en la capital italiana, lugar en donde es amada totalmente), Montreal, y cerró el año celebrando una victoria la norteamericana Pam Shriver para quedarse con el WTA Tour Championship (Masters). Pero eso no sería todo: también arribó a la final en "La Catedral" de Londres y de los Juegos Olímpicos de Seúl, Corea del Sur, perdiendo en ambas oportunidades con la formidable Steffi Graf (compañera de dobles con quien obtuvo Wimbledon en 1988 y llegó a las definiciones de Roland Garros en 1986, 1987 y 1989, sin alcanzar el objetivo más deseado). Su magnífico desempeño derivó en que fuera premiada nuevamente con los Olimpias de Plata y de Oro a finales de ese año, situándose entre una de las ocho deportistas argentinas en recibir la estatuilla dorada en al menos dos ocasiones.

 Luego de sumar cinco éxitos más para su palmarés como singlista entre abril de 1989 y marzo de 1990, llegaría el momento en el tocaría el cielo con las manos. El 8 de septiembre de 1990, Sabatini se daría el gran gusto de su vida tras concretar un 6-2 y 7-6 (4) contra Graf en un enfrentamiento que sacó a relucir toda la destreza y la templanza de "Gaby" ante un abarrotado Estadio de Flushing Meadows y apoderarse del Abierto de los Estados Unidos, el único Grand Slam que ostenta en sus vitrinas, marcando un instante único e irrepetible para nuestro tenis.

 Entre 1991 y 1992 ganó diez campeonatos individuales, y también logró acceder a la instancia definitoria de Wimbledon ´91 para enfrentarse una vez más con Steffi Graf, su adversaria "de siempre". La teutona le impidió a "Gaby" treparse al tope del ranking mundial al superar a "Gaby" por 6-4, 3-6 y 8-6. En ese duelo, la argentina estuvo a tan solo dos puntos de transformarse en la Nro. 1 de la tabla de posiciones de la WTA.

 La siguiente etapa de la carrera de la mejor tenista nacional de todos los tiempos estuvo signada por la falta de motivación constante declarada por la propia ex jugadora, lo que hacía presagiar que iba a marcar un cambio de rumbo en su vida, aunque no se esperaba que fuera tan pronto. El Masters de 1994 adjudicado en su querida New York al batir a Martina Navratilova, otra leyenda de la raqueta, y el trofeo de Sydney al año siguiente fueron las últimas conquistas sumadas a su estadística personal. El 20 de octubre de 1996, sin que nadie lo supiera aún, jugaría su cotejo final en el circuito, siendo caída contra Jennifer Capriati. Cuatro días después, en el Madison Square Garden, anunciaría públicamente su retiro de la actividad profesional intempestivamente a sus veintiséis años.

 Lejos de las canchas, Gabriela Sabatini se reinventó adoptando diferentes roles: se convirtió en una gran empresaria, en una activista incansable por diversas causas nobles, y en una amante de otros deportes, como el ciclismo, aunque nunca se desligó completamente de la esfera del tenis. Cada vez que se la ve en público o cuando la gente escucha su inconfundible voz en cualquier lugar en el que se encuentre, la ex jugadora percibe todo el afecto y el cariño que le tienen, inoxidable a través de tantos años. En el año 2000 "Gaby" recibió el Premio Kónex de Brillante a la mejor deportista de la década, otorgado por la Fundación Konex, y el 15 de julio de 2006, en una ceremonia llevada a cabo en Newport, Estados Unidos, ingresó en el Salón Internacional de la Fama del tenis el 15 de julio del 2006.

 "Siento que soy una privilegiada de la vida. Hice todas las cosas que quise hacer, las sigo haciendo y tener esas posibilidades ya es mucho", declaró recientemente Sabatini en una entrevista brindada al diario La Nación.

 Tuvo una trayectoria excepcional y, para muchos, efímera. Pero es innegable que dejó una huella indeleble en el tenis femenino, marcando un antes y un después a partir de su rutilante aparición. Su imagen sirvió de inspiración para muchas chicas desde ese entonces para que esta disciplina siga creciendo por el lado de las mujeres. Su comportamiento exhibido tanto dentro como fuera de la cancha y su calidez humana fueron sus cualidades más destacadas, y las siguen siendo en estos días. A pesar de la felicidad que pudo tener entre tantos laureles recolectados, seguramente la alegría más importante que va a disfrutar Sabatini será cuando vuelva a juntarse con su familia, ya que en estos momentos se encuentra en Miami, Florida, esperando porque esa reunión se produzca cuanto antes para darle un abrazo a todos sus seres queridos. ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS GABRIELA!!! ¡¡¡GRACIAS POR TODO LO QUE NOS DISTE!!!

(*) Ramiro MONARCA.

Al igual que Guillermo Vilas, la otra leyenda de nuestro tenis, Gabriela Sabatini también es una gran hincha del Club Atlético River Plate.

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